miércoles, 8 de mayo de 2013

Todos los años se registran quemas.


El impacto de las talas y las quemas en Azuero

En 1977 se declaró la reserva forestal La Tronosa en Tonosí, en Los Santos, con 20 mil 579 hectáreas.



DAÑO. Los incendios para mejorar la tierra afectan el ecosistema. ESPECIAL PARA LA PRENSA/Alcibiades Cortés

ALCIBIADES CORTÉS
PEDASÍ, LOS SANTOS.
nacionales@prensa.com

El conejo muleto, considerado un emblema de la República de Panamá, está en peligro de extinción. Los ambientalistas lo atribuyen a las constantes quemas que se han hecho en Azuero en las últimas tres décadas.

A esta especie se suman una gran cantidad de reptiles y aves, muchos de los primeros han muerto atrapados en sus madrigueras, igual que las segundas, cuyos nidos han sido consumidos por las llamas.

Ciriaco Alonzo, un pequeño agricultor que formó parte de los santeños que comenzaron la colonización en el sector de Quebro, provincia de Veraguas, dijo que antes de la década de 1980 el hombre del campo se vio obligado a realizar las quemas para preparar la tierra donde sembrar.

Aseguró que luego de la tala, la quema por muchos años fue el método que proliferó para la agricultura de subsistencia, práctica que en los últimos años ha ido cambiando tras la aparición de productos agrícolas que sirven para preparar la tierra.

Hoy, afirma el agricultor que aquellos suelos fértiles después de la quema ya no producen como antes y cada invierno se palpa en las crecientes de los ríos la cantidad de suelos fértiles que son arrastrados por las lluvias.

Una investigación realizada por Pastor Moreno Castro, médico veterinario, el ingeniero Israel Gallardo y Lauren Koller, titulada, La tumba y quema, crimen contra la naturaleza, reflejó que en la región hay consecuencias negativas por este tipo de actividad.

Moreno indicó que en las zonas donde no hay bosques producto de las quemas, el agua que debe filtrarse se escurre a gran velocidad sobre la superficie del suelo, arrastrando toda la capa del suelo, los nutrientes, materiales orgánicos y microorganismos.

El médico veterinario afirmó que producto del calor que tiene como una de sus causas la quema, se está afectando actualmente la ganadería. Las vacas consumen menos comida, producen menos leche y carne y también entran menos en celo.

La investigación, indica Moreno, determinó que el humo negro producto de las quemas, que a partir de esta fecha y durante todo el verano se observa en la zona, está lleno de sustancias tóxicas, como el óxido nitroso, azufre y benceno.

Producto de esta práctica durante el invierno se produce una gran cantidad de deslaves provocados por las fuertes lluvias que azotan la cima de la cordillera occidental de Azuero.

Los derrumbes ocurridos en la zona se deben a que la mayoría de los suelos están desnudos de vegetación y quebrados, con inclinación de 35 grados producto de la tala y quema. Cuando se registran las lluvias el agua cae directamente al suelo descubierto.

También es alarmante la destrucción de animales y plantas en la región de Azuero.

En tanto, Fernando Domínguez, planificador de la Autoridad Nacional del ambiente (Anam) en Los Santos, coincide con los resultados de la investigación citada, agregando que los incendios también ocasionan problemas cuando los humos se esparcen por el medio ambiente.

De acuerdo con Domínguez las quemas en la temporada de verano dejan desnudos los suelos y vuelve la erosión en la época lluvia, provocando sedimentación que llega hasta las cuencas hídricas donde resulta afectada la fauna acuática.

Durante el periodo de verano, sobre todo en los meses de marzo y abril, proliferan las quemas en la región, que se registran sin algún permiso que reglamente esta actividad.

En los meses antes mencionados en el sector de Cambutal, ubicado en el área costera del Valle de Tonosí, se observa en la atmósfera una neblina producto del humo causado por las quemas.

También una de las áreas protegidas de Azuero más afectadas por los incendios, es la reserva forestal La Tronosa, localizada en el Valle de Tonosí, debido a que sus límites colindan con fincas ganaderas, donde todos los años se registran quemas.

Para evitar las quemas

Domínguez recordó que en los últimos años han montado campañas en las radio emisoras de la región en busca de concienciar a la población de los daños que ocasionan los incendios.

Para realizar esta actividad se tiene que solicitar a la Anam un permiso con 15 días de anticipación, abrir un área no menor de cinco metros alrededor del lugar que se va a quemar, incendiar en días no muy soleados, ni que haya mucho viento y que esté el personal suficiente para controlar el fuego.
El funcionario manifestó que estos pasos no se están haciendo por parte de las personas que queman, mientras que es muy difícil detectar una infracción relacionada con quema ilegal.
En la actualidad el departamento forestal de la Anam tiene la planificación de los patrullajes para detectar los incendios forestales y adicionalmente se está coordinando con ambientalistas para capacitar a personas con el propósito de tener cuadrillas de control de incendios forestales.
Cambio de actitud
En los últimos años, afirma Domínguez, el reemplazo de forraje criollo por pastos mejorados ha ido minimizando los incendios en fincas ganaderas, mientras que para el agricultor de subsistencia la quema es parte de la cultura, que facilita la preparación de sus predios para sembrar.

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