Asuntos de Sol y de Sombra
lunes, 21 de septiembre de 2026
El día que mataron a Balboa
Acla, el día que mataron a Balboa
(Crónica de un testigo anónimo, 1519)
La mañana amaneció gris, y los tambores de la selva callaron como si presintieran la tragedia. La humedad se pegaba a la piel como luto. En la plaza de Acla, cinco hombres fueron sacados de la prisión, encadenados, sus rostros sombríos. Entre ellos, uno destacaba: Vasco Núñez de Balboa, el hombre que había visto con sus propios ojos aquel mar inmenso, el que los indígenas llamaban “Mar del Sur”.
Iba derecho, erguido, aunque sus piernas estuviesen pesadas por las cadenas y su corazón traicionado por el mismo hombre que juró ser su suegro: Pedrarias Dávila, que desde la Casa de Gobernación, entre las sombras de la ventana, observaba todo sin pestañear.
Balboa habló con voz firme, sin temblor. “No he sido traidor, ni contra el Rey ni contra el honor”. Lo oímos todos. Nadie se atrevió a responder.
Entonces ocurrió algo inesperado: desde entre la multitud apareció Anayansi, la joven hija del cacique Careta, su aliada, su amiga, quizás su amor. Rompió el cordón de soldados y corrió hacia él, gritando palabras en español y en lengua ancestral. Suplicaba. Lloraba. Se interpuso entre Balboa y la espada.
Un soldado la empujó. Ella cayó al barro, cubierta de vergüenza ajena. Nadie la escuchó. Pedrarias no parpadeó.
Cuando cayó la cabeza de Balboa, se oyó un murmullo de espanto. Un silencio tan denso como la muerte se apoderó del aire. Su caballo blanco, atado junto a los establos, comenzó a relinchar con furia. Dicen que al anochecer caminó solo por las calles de Acla, como si buscara a su amo, o como si lo velara.
Fue entonces que los hijos del cacique Careta salieron en su búsqueda. Lo encontraron cerca del lugar de la ejecución, husmeando la tierra. Lo calmaron, lo acariciaron, y con respeto, enterraron a Balboa en secreto, en el bosque que lo había visto partir hacia el Pacífico.
Nadie volvió a mencionar el acto públicamente. Pero desde entonces, cada vez que llueve en Acla, los ancianos dicen que se oye el relincho de un caballo, y se ve una sombra blanca vagar entre los árboles.
Y que Anayansi, la que amó a un español como si fuera de su pueblo, no volvió a hablar con ningún hombre blanco.
León, Nicaragua – El eco de Acla
Pasaron los años, pero Pedrarias no cambió. El mismo que mandó degollar a Balboa en 1519, llegó a Nicaragua con nuevos títulos y más poder en 1526. La Corona, en su habitual miopía, le había confiado más tierras, más soldados, más capacidad de juicio. Y él haría uso de todo eso una vez más, para imponer su mano dura.
️ Hernández de Córdoba: el nuevo Balboa
Francisco Hernández de Córdoba había sido nombrado adelantado y comendador de la región. Había fundado León y Granada, ciudades que aún hoy conservan su traza española. Córdoba estaba ganando popularidad, consolidando dominio, organizando encomiendas y recogiendo tributos… y eso, a ojos de Pedrarias, era peligroso.
Lo acusó de usurpar autoridad y retener oro de la Corona, exactamente el mismo tipo de cargos inventados que usó contra Balboa. Córdoba intentó defenderse, y algunos cronistas aseguran que incluso había enviado cartas a España denunciando los abusos de Pedrarias. Pero fue tarde.
La misma sentencia, el mismo verdugo
Pedrarias no permitió juicio justo. Mandó arrestarlo, juzgarlo sumariamente y ejecutarlo por decapitación en León, en 1526. El pueblo, como en Acla, fue obligado a presenciarlo.Algunos dicen que, en el momento de la ejecución, Córdoba exclamó que no temía morir, pero sí que su sangre derramada trajera maldición a Nicaragua.
El final del ciclo de sangre
Pedrarias gobernó Nicaragua hasta su muerte en 1531, viejo, desprestigiado y temido. Murió en su cama, no en el campo de batalla ni en juicio. Pero el recuerdo de Balboa y Córdoba pesó sobre su memoria como una sombra larga.
Sus enemigos lo llamaron "el eterno traidor", "el verdugo de conquistadores". Su legado no fue de grandeza, sino de ambición, celos y represión.
Dos cabezas cortadas, un mismo verdugo
Vasco Núñez de Balboa y Francisco Hernández de Córdoba —dos fundadores, exploradores, visionarios— cayeron ante la misma figura: Pedrarias Dávila, símbolo del poder temeroso, el ego herido y el uso brutal de la autoridad.
Y así como el caballo blanco de Balboa vagó por Acla, algunos dicen que en las noches lluviosas de León se oye un retumbar lejano de cascos y cadenas... como si las culpas de Pedrarias caminaran todavía por los adoquines coloniales.
sábado, 8 de agosto de 2026
Los Yiguirros
Los Yiguirros.... en Pandemia.
Cuando canten los Yiguirros
Tú y Yo, volveremos a vernos.
Cuando salga la Luna.
Cuando termine este encierro.
Y bailaremos alegres a la sombra de un te quiero...
Cuando canten los Yiguirros...
Abrazaremos al cielo. Pisaremos bien la tierra. Caminaremos sin tiempo.
Cuando canten los Yiguirros
Volveremos
A ser ciertos,
A querernos sin permiso
A cuidarnos sin espejos...
Cuando canten los Yiguirros
Romperemos bien los miedos
Y dormiremos silenciosos
Escuchando sus anhelos
En esta semana de años
En estos años sin tiempos
En estos tiempos sin sombras
En estas sombras sin aliento
En este aliento que calla
Porque todo está en silencio...
Porque el mundo se detuvo,
Porque se detuvieron los hierros,
Porque canta la cigarra
Porque floreció el desierto
En estas tardes de Pandemia
sin apuros
Donde te sonrien las flores
Se despiertan los girasoles
Cantan y trinan los Yiguirros,
y lloran los ruiseñores.
sábado, 13 de junio de 2026
sábado, 18 de abril de 2026
Hay gente que lo tiene Todo y no Tiene Nada
domingo, 5 de abril de 2026
La Guerra?
La gente común a menudo percibe la guerra como algo terrible en términos abstractos, pero la escala real de su horror suele subestimarse hasta vivirla de cerca.
Existe conciencia de la pérdida de vidas y destrucción, pero factores como la desconexión mediática, la desensibilización o la necesidad de supervivencia pueden opacar la magnitud completa del trauma y la violencia.
La mayoría de la gente menciona miedo, tristeza y terror al pensar en la guerra, especialmente la nuclear. Sin embargo, rara vez piensan frecuentemente en ello, manteniendo una distancia emocional con el conflicto real.
La Distancia de la Violencia:
Se argumenta que la guerra moderna, al ser tecnológica y a distancia, impide que la sociedad presencie la brutalidad directa de los actos de matar.
Consecuencias Profundas: La guerra implica una desorganización social total, violaciones, deshumanización y destrucción de infraestructuras. Sus consecuencias incluyen hambre, pobreza y traumas psicológicos duraderos.
El Impacto Traumático: Quienes viven la guerra experimentan traumas profundos que duran toda la vida.
En resumen, aunque existe una comprensión general de que la guerra es "terrible", la verdadera magnitud de sus consecuencias físicas, psicológicas y sociales es tan espantosa que, a menudo, no se comprende plenamente hasta que afecta directamente el entorno personal, coincidiendo con la máxima:
"los muertos son los únicos que ven el final de la guerra".
sábado, 28 de marzo de 2026
2026
Desde Enero a Marzo 2026
El 3 de enero de 2026, Estados Unidos lanzó la "Operación Resolución Absoluta", una incursión militar que resultó en la captura de Nicolás Maduro y Cilia Flores en Caracas, quienes fueron trasladados a Nueva York para enfrentar cargos federales. Este evento marcó un cambio drástico en el panorama político venezolano, descrito como el fin del régimen, con la gestión de la transición bajo una fuerte influencia de EE. UU..
En resumen, el año se ha definido por la inestabilidad en el orden mundial y una rápida evolución en tecnología y deportes.
El 2026 se perfila como un año dinámico de transformación global, marcado por la intensificación del rearme tecnológico-militar y crecientes tensiones económicas. Numerológicamente, es un "Año Universal 1", impulsando nuevos comienzos, mientras que el ámbito deportivo destaca por el Mundial de Fútbol 2026 y en el ámbito cultural se celebran los Oscar.
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